CUANDO LOS
SÓLIDOS SE DESVANECEN
Las "nuevas" tecnologías informáticas nacidas el
siglo pasado con fines bélicos o estratégicos al servicio
de militares, contadores o archivistas están siendo utilizadas por
ciertos artistas contemporáneos que transforman el hardware y software
en materias maleables, a la vez que sus funciones son transgredidas, invertidas
o resignificadas simbólicamente.
Lucrecia Urbano para esta muestra fugaz, convocó a seis artistas
unidos generacionalmente por una experiencia común en medios digitales
y electrónicos que han creado no sólo representaciones, historias
o interactividades, sino que también han desplegando artefactos,
instalaciones y entornos sensoriales. Ninguno niega sus raíces estéticas,
más bien cada obra plantea nuevas posibilidades pictóricas,
inéditas relaciones de apropiación e hibridación de
lenguajes. Manipulaciones de distintos sentidos, del espacio y del tiempo,
de lo real y lo virtual. En un país diezmado, semejan alquimistas
que trasmutan la materia binaria, los pixeles y dispositivos, las luces
y las sombras, sin caer jamás en la pura visualidad, en un vacío
juego formal.
Cada una de sus obras en si misma representa una investigación y
cuestionamiento sobre la esencia del arte y a su vez su accionar se inscribe
en el mundo actual, en nuestro país, hoy. Ice es una video instalación
elaborada sobre el concepto del reciclado, fue realizada con vidrios soplados
por Lucrecia Urbano en una fábrica tomada por obreros en cooperativa.
Karina El Azem en De la Serie Crimen o Mariela Yeregui en Relaciones I reelaboran
nuevos significados utilizando balines de aire comprimido o monitores de
vigilancia para componer sus referencias a la violencia y el autoritarismo,
ya sea en el plano pseudodecorativo o en el espacio real y el encuadre de
la pantalla. Ricardo Pons integra en Sudtopía el mundo narrativo
virtual con el ámbito presentativo de la exhibición. Paloma
Catalá del Río en Juego de Niños propone la metáfora
del despojo y de la imposibilidad en relación al universo de la infancia.
Con Controlled Environment Mariano Sardón juega al demiurgo creando
una lluvia de probeta, una maquinaria de causas y efectos sobre el que ejerce
un dominio auténtico, aunque efímero.
Existen lecturas nunca explícitas sobre las contradicciones entre
la era del control y la cultura de la basura, referencias al orden subvertido
desde la periferia, sutiles señalamientos sobre el futuro del agua
o del hombre. Si los sólidos se desvanecen parafraseando a Marx a
través de Marshall Berman, es porque esta obras dan cuenta de la
fragilidad ontológica de estos tiempos. Nuestra cultura parecería
pender de un cable en cuyo extremo hay un tomacorriente. Entre la odisea
de la caverna, y la odisea del espacio existen formas de resistencia, de
infiltración, de toma de posición y de lugares, de breves
pero brillantes destellos, sublimados por una tecnología casi impalpable
e indecible.