"Los
que cierran tu círculo son los que te acompañan"
Estado gaseoso
El nombre Ar Detroy tal vez signifique todo, o nada. Un colectivo de artistas
de cualidad evanescente, de existencia casi fantasmal. Algo gaseoso que
se solidifica ante cada proyecto, un conjunto de moléculas diversas
que se une cuando se dan las condiciones de un cambio de los elementos o
una posibilidad para actuar, cuando se subvierte la inercia. Charly Nijenshon
uno de sus cuerpos visibles, encarna esa vocación romántica
de la redención en la creación, pero no una creación
burguesa y apoltronada, sino una pasión por el riesgo y el abismo,
un vértigo por lo metafísico que lo aproxima a lo sublime.
Agnus Dei
Un sentimiento religioso vinculado a la idea de sacrificio en soledad invade
toda su producción inicial. Su primera obra Ismael. (1988) es tan
solo una impresión humana, un sudario negro sobre metal, apenas el
residuo de una acción. Cordero, la fotografía de un hombre
estaqueado flota en el infinito, lleva un tatuaje de números similar
a las reses del matadero. Del mismo modo en el video Sin retorno hay una
figura humana pendular que gira en las tinieblas. El espacio inconmensurable
y la oscuridad también pueden ser un paisaje abstracto e intemporal,
o tan concreto como un campo de concentración..
Figuras en el paisaje
Diez hombres solos abre la década del 90. Performance para la cámara,
un rito de paso que conjuga los conceptos de pasaje y paisaje, de aparecer
y desaparecer, acción que al ubicarse en el Río de la Plata
se resignifica. Hay un deslizarse en el que resulta perturbador la duda
entre lo real y lo imaginario. Pocos advierten que son nueve figuras encadenadas
que caminan en el agua y que falta el décimo hombre, sin duda el
espectador, tampoco resulta indiferente la pregnancia obsesiva de la línea
del horizonte en el juego óptico de las apariencias. En esta obra
se plantea por primera vez la dualidad naturaleza/arte. También la
corporización y la ausencia de lo humano que una vez más carece
de identidad. La temporalidad irrumpe en un medio natural transformando
su estructura y su básica indiferencia.
El fin de la historia, es un video minuto con la imagen de una bota que
pisa una planta. El minimalismo ecológico revela la presencia de
lo micro y lo macro, tema que reaparece en Errantes del 93. Allí
recrudece esta inmersión en una naturaleza extrema, tan inhóspita
como inhabitable. La acción se torna también sacrificada,
un tanto peligrosa, y la representación a través de la poética
de la baja definición, del temblor y de la ralentización de
la imagen, del uso violento del zoom, logra que la imagen estalle en infinitos
pixeles. Errantes evoca al ser humano convertido en una mota de polvo, perdido
y sin rumbo, del que no se sabe si avanza o retrocede en medio de una entorno
hostil, de escala cósmica, como en los paisajes del romanticismo
alemán.
Un Acto de Intensidad es un hito finisecular del arte argentino. Cierra
otra etapa. Políptico electrónico sonorizado de viento cuyo
paisaje es un mar prehistórico trasmutado en salinas cuarteadas.
Allí, misteriosamente, un barco encallado, como en Fitzcarraldo deviene
el símbolo de lo imposible. Hay un vacío primordial donde
vuelven a inmiscuirse los actos humanos que, "si bien no tiene ninguna
importancia para el Universo, tienen la fuerza de la acción y la
nobleza de la actitud", según Nijenshon. Los hombres convertidos
en estatuas-pájaros se yerguen en altos pedestales. De nuevo la dualidad
naturaleza arte. Están separados pero juntos, solos y a la vez unidos.
Fragilidad e inutilidad, el mito de Sísifo resuena como un eco en
la construcción de un jardín efímero de rosas de los
vientos en el medio de la nada.
Charly enfrenta la adversidad con las armas de una voluntad tan infinita
como su bondad, con un cuerpo dolorido, al que se le agrega, como si esto
fuera poco, la tragedia de sobrevivir como artista en la Argentina. Obsesionado
en su poética de la resistencia lucha sin cuartel por el proyecto
Antártica. Nada de efectos especiales o simulacros, nada más
que la experiencia existencial de la supervivencia en condiciones extremas.
Allá es donde quiere crear un fuego que no consumirá a un
témpano y un témpano que no será destruido por el fuego.
Un proyecto que llevará a Ar Detroy, aunque tal vez no a Charly al
confín sur de la tierra para expresar que no existe control en la
dirección de la vida, que sólo es un tránsito a la
deriva.
Una obra inmersiva
Ar Detroy: ¿Cómo expresarlos con palabras? Tal vez aludiendo
al balance entre lo apaisado y lo abismal, de la forma de lo inmóvil
y lo casi inmóvil. Hundirnos en la dialéctica de la fragilidad
y la fortaleza; en el diálogo entre paisaje-figura; naturaleza- arte,
poesía y performance. Entender en la puesta en escena tanto la sutil
referencia a la necesidad humana frente a la indiferencia de lo natural
como la tensión entre la intensidad y la resistencia. Dejarnos llevar
por la experiencia hipnótica de su estética de la presencia-ausencia
y a la vez embargarnos en el sentimiento de unión-soledad, en la
puesta en obra del macro y microcosmos. Tomar conciencia de la metáfora
perpetua que descubre tanto lo inmanente como lo trascendente. Ar Detroy
= Arte de acción, pero una acción que sin duda cambiará
la Historia.